Mundo de ficçãoIniciar sessãoBullía nuevamente de celos, observado cómo Adal conversaba con ellas y se dejaba mimar como si nunca hubiese sufrido, como si Andreina y su bebé nunca hubiesen existido. Me pregunté entonces, con preocupación, si algún día Adal me pudiera olvidar de esa forma, dejándome a mi suerte y al margen de su vida y repentinamente tuve miedo, pero más miedo tenía de tropezar alguna de las motos, no fuera a ser que como en las pel&iac







