Capítulo 33. Lo nuestro no puede ser
«Enamorados»
Mina movió su cuerpo o por lo menos trató de hacerlo, pues sus extremidades estaban atrapadas bajo el peso de otro cuerpo.
«Otro cuerpo».
La realidad la golpeó con la fuerza de un guante de boxeo, aunque no debería sorprenderse, pues ella no había olvidado la noche anterior, no estaba borracha por más que deseara pensar lo contrario.
—No te muevas, Mina, o no saldrás de esta cama hoy —musitó Henry, atrapando su cintura y pegándose más a ella.
—Deja de decir tonterías, Henry, tenemo