Noche oscura.
Me giro avergonzada, esperando que mis palabras sean borradas de mis labios.
—Yo te lo serviré —me brindo enseguida, luego de qué mis dudas por suerte no alcanzan para sospechar.
Camino casi dando tumbos hacia la cocina, unos mareos incontrolables hacen que todo me de vueltas.
Saco un jamón que a estas horas vislumbro borroso,despego el naylon con gran torpeza y lo corto en cuadritos diminutos,me encuentro un aderezo muy raro en una pequeña botellita con un cartelito que no logro distinguir,me