Había pasado más de una semana desde que huyó después de gritarle a Lucyan y un par de días de que salió del hospital, se sentía muy avergonzada aún para atreverse a confrontarlo, cada vez que pensaba en el asunto no sabía cómo reaccionar, excepto recluirse por la vergüenza. Volteó a su reloj, eran poco más de las siete.
Más tarde ese mismo día, en el café de siempre. Estuvo sola, pensando por un rato en absoluto silencio, todavía estaba inquieta por lo de la mañana, sus días se habían vuelto u