Al poco rato la chica volvió con una bolsa de papel en mano mientras traía lo solicitado en la otra. En el momento que ella estaba guardando las píldoras frente a Sophie, reprimió una mueca de risa burlona, las fue nombrando cada una antes de cerrar la bolsa.
«¡Que te parta un rayo!, ésta sinvergüenza se burla de mí...» pensó Sophie caldeada por la desvergonzada expresión de la chica.
—Aquí tiene —le dijo mientras que Sophie tomaba la bolsa y le entregaba el dinero. Casi se sintió morir de verg