Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del motor resonaba en el desierto mientras Raffil avanzaba con su convoy. En su rostro, una mezcla de furia y preocupación se dibujaba claramente. No podía creer que Victoria estuviera involucrada en un conflicto tan peligroso. Ella era fuerte, sí, lo sabía mejor que nadie, pero también era terca, demasiado terca, y esa obstinación la había llevado a enfrentarse sola a situaciones que pondrían de rodillas a cualquier otro ser humano.
Raffil, conocido como el Leopardo, era un







