Abajo, ella se dirigió y fue a sentarse junto a Raffil. Hablaron por un largo rato, él estaba esperando que campara para que se animara a irse a su casa. Ella se mostró muy agradecida, y al levantarse trató de disimular su brillo y cayó sobre el brazo de Raffil, quien aún estaba sentado en el sofá. Cayó justo en su regazo, y ella aprovechó para abrazarlo. Él intentaba evitarlo, pero ella ya lo había hecho y así se sentía reconfortada. ¿Por qué no podía permitirse que la tocara? Sentía que su cu