Mientras Isabella caminaba por el siguiente pasillo con la esperanza de no haber llenado su carrito con más de lo que podía pagar, sus ojos se fijaron en el estante de vinos.
De repente, el vino le recordó a Charles. Prefería el whisky en un buen día, pero nunca rechazó un buen vino tampoco.
Cuando se detuvo y examinó la estantería, empezó a darse cuenta de que tal vez tendría que devolver algunas cosas. Su bebida favorita -bueno, si todavía lo era- acababa de llamar su atención y supo que tení