Abby cerró la puerta del baño con manos temblorosas, apoyando la espalda contra la madera fría como si de repente necesitara un refugio. Sus rodillas le flaquearon y tuvo que sujetarse al lavabo para no deslizarse hasta el suelo. El espejo frente a ella le devolvía un reflejo que apenas reconocía: mejillas encendidas, labios aún húmedos, ojos desorbitados que brillaban con una mezcla imposible de nombrar.
No entendía lo que acababa de pasar. No entendía cómo había permitido que él… que Evan Mac