POV de Ella
Di un paso hacia la puerta.
"Debo irme," dije, manteniendo la voz baja, cautelosa. "Claramente tienes compañía."
Los ojos de Miranda me siguieron, lentos y deliberados, como si yo fuera algo que había visto en la suela de su zapato.
"Oh," dijo ella a la ligera, interponiéndose en mi camino sin tocarme, obligándome a detenerme. "No necesitas apurarte. Adrian siempre ha tenido el hábito de… entretenerse."
Su mirada se posó —no en mi cara, sino en mi ropa. El cárdigan. El camisón delga