Nada más firmarse el documento Duncan y yo nos levantamos para irnos mientras él guardaba el documento en el portafolio, los alemanes también se levantaron de sus sillones, acercándonos todos a la puerta de la habitación, poniendo Danko la mano en el hombro a Duncan.
—- Dile a tu jefe que en un par de semanas me acercaré a su empresa y que ha sido un gusto y un placer hacer tratos con ustedes dos —- le comento.
—- Rebeca, espero verte pronto, acuerdate del trato que tenemos tu y yo — me dijo Da