Cogi mi móvil y tranquilamente llamé a mi padre, contestando a mi llamada a los pocos toques.
—- Rebeca hija ¿que te sucede? —- me pregunto.
—- Papa me marcho de mi casa, dejo a Mario, ¿puedes venir a por mi por favor? —- pregunte.
—- Cariño ¿quieres llevarnos a la ruina? no puedes divorciarte de Mario, él es un buen hombre, nos ha ayudado mucho y si lo dejas, tendré que pagarle a él y a Alexandro, hija por favor, piensalo bien, no nos dejes en la calle por favor —- me dijo.
—- Papa haberlo pen