Érika Camel
Llegar a casa casi al mediodía no fue en definitivas cuentas como espere. Porque todo imagine menos el ver a Julie con esa cara de angustia. Se suponía que debería estar feliz después de pasar la noche con Dominico, mas no. Su rostro era una máscara de angustia con culpa, la causa de esa expresión era una completa interrogante para mí.
Subimos a mi habitación para no ser interrumpidas, era evidente que habían varios “Moros en la costa”, papá estaba en casa y también Betty.
Tan