ÉRIKA CAMEL
No habían fuegos artificiales a nuestro alrededor, no eran necesarios…pero era como si estallaran miles de luces multicolores en mi interior. Sentía como si el cielo fuera más hermoso y las estrellas más brillantes…la brisa del mar se sentía más mágica que antes.
El pecho me subía y bajaba con una especie de euforia que reconocería como la verdadera felicidad. No creí que mi alemán fuera capaz de expresar su amor con esa libertad y en frente de todos los que nos importaban. Mas que