Minutos después el médico llegó y le pidió a Jerónimo dejarlo a solas con Marla.
—¡Por favor, necesito revisar a la paciente! —indicó, Jerónimo no salió muy a gusto, pero al recibir una llamada telefónica muy personal, terminó saliendo de la habitación sin replicar.— ¿Dígame Sra Caligari, qué fue lo que ocurrió?
Entre sollozos y llanto, Marla logró explicarle sobre el embarazo y sobre lo que había provocado el sangrado. El hombre se quedó sorprendido con aquella historia. Mientras revisaba a