—Gracias Maximiliano, tus halagos me hacen sonrojar, muchísimas gracias tú también estas muy guapo
Yo no pude controlar mis nervios, realmente Leah me encantaba más de lo que pensaba, me sentía tan afortunado de haberla conocido y de poder estar cerca de ella
Le sujete su mano, le di un beso en ella y luego le di un fuerte abrazo seguido de un beso en su mejilla, la lleve al auto y le abrí la puerta como toda una princesa y de inmediato tomamos camino a mi casa
NARRACION: Leah Rinaldi