BAJO EL MANTO DE SU PECADO. Capítulo 9.
Desde ese punto para Evelyn fue imposible pensar con claridad, las manos de Kenneth absorbía su cuerpo con una lentitud tortuosa, a la vez que su boca se apoderó con verdadero gozo de sus labios.
El mueble donde la colocó se deslizó un poco debido a la fuerza que, Kenneth trató de controlar, pero su pulso desenfrenado le impidió hacerlo.
Sus labios se deslizaron por la piel delicada e intacta de Evelyn, mientras ella cerraba los ojos imaginando cuántas veces podría ir al infierno por cometer