BAJO EL MANTO DE SU PECADO. Capítulo 3.
Evelyn no sabía qué más podía hacer, aparte de suplicar por un perdón que tal vez nunca recibiría. Había abandonado su hábito, roto sus votos y desafiado la promesa que le había hecho a su difunta madre.
Si Zulma, su madre, estuviera viva, la haría regresar y arrepentirse por haber huido del altar. Evelyn siempre había actuado según las indicaciones de Zulma. Su nacimiento mismo fue resultado de una promesa, y su deber era cumplir esa palabra.
Llevaba dos días en Stuhr, un lugar nuevo con calle