El momento en que el Mercedes de Terrell desapareció tras la esquina, Leticia y yo cruzamos la calle y entramos al edificio farmacéutico.
Encontramos al abuelo en el vestíbulo de los ascensores, su rostro era una obra maestra de triunfo contenido a pesar del agotamiento marcado alrededor de sus ojos.
—¿Bien? —pregunté sin aliento mientras las puertas del ascensor se cerraban tras nosotras.
Las manos curtidas del abuelo temblaron ligeramente mientras abría la carpeta de cuero, revelando los docu