Ni siquiera la miró cuando cruzó la estancia con pasos firmes hacia su escritorio.
Axara sintió una punzada de irritación mezclada con nerviosismo. Solo llevaban dos días trabajando juntos, pero ya sabía que él tenía el don de hacerla sentir pequeña con una sola mirada, o en este caso, con su indiferencia. No estaba acostumbrada a ser ignorada de esa forma, y menos después del esfuerzo que había hecho.
Tomó aire antes de hablar, rompiendo el incómodo silencio.
-No me ha dicho qué le pareció mi