LEON
El ardor no desaparece, la insolencia de la menor de los Botticelli enardece mi genio, la nula paciencia con la que nací, es un acto reflejo de mi necesidad por asfixiarla hasta que su piel se tiña de un azul turbulento. Ella me ha desafiado al haber invitado a Davian a una estúpida cena con su sirvienta. Tendrá que pagar las consecuencias de sus errores, y el costo será muy elevado.
No, eso no es lo que más me molesta, sino, el hecho de que haya perdido mi valioso tiempo, de estar compor