—Bueno, ya que me has pedido que conozca a tu familia para las presentaciones —dijo Fidelia, cruzando una pierna sobre la otra—, sugiero que primero firmes el contrato de matrimonio.
Adrian arqueó una ceja.
—Hmm. Ya veo lo que estás haciendo. —Esbozó una leve sonrisa—. Pero sin trucos, Fidelia. Ya acepté llevarte. El trato con George sigue en pie.
—No hay problema.
Metió la mano en su bolso y sacó un sobre marrón, colocándolo sobre la mesa entre ellos con un suave golpe.
Adrian se tomó su tiemp