Capítulo 142. De intimidadora a ser intimidada
Miguel de inmediato dio una sonrisita, mientras se decía muy feliz en su mente, me casaré con la mejor mujer y por supuesto que mi mujer tenía que ser ella y si no quien más sería capaz de convertir mis días lluviosos en soleados al instante.
Él, que todavía seguía perdido en sus pensamientos, cuando escuchó que la señora decía, pues no está tan mal, pero yo para ti me hubiera gustado alguien más joven, por qué mi amor, tú todavía eres una niña para Miguel, ya que te lleva bastantes años y en c