De un momento a otro, Jade no pudo controlarse y se rio hasta quedar sin fuerzas para defenderse. Ella trató de esquivarla. Pero Sabrina aprovechó esta oportunidad y la tiró al suelo con todas sus fuerzas.
Jade cayó dolorosamente al suelo.
“Ay, mis dientes…”. Gracias al fuerte impacto, sus dos dientes frontales colgaron peligrosamente de sus encías.
Sabrina pisó con furia su mejilla. “¡Maldita vieja! ¡Ya que me moriré aquí hoy, te mataré ahora mismo!”.
Antes de terminar su oración, levantó