Sebastian se giró al instante para mirar también por la ventana.
Kingston detuvo el coche con el freno de emergencia.
"¿Dónde?", le preguntó Sebastian gentilmente.
Sabrina se frotó los ojos. "Yo...".
¿Dónde estaba la figura?
¿Por qué se había ido?
Ni siquiera parpadeó. ¿Adonde se había ido?
Sebastian no dijo nada.
Levantó el brazo y la acercó a él, plantándole un beso en la cabeza, le dijo: "A veces, ninguna noticia también puede ser una buena noticia. Tu madre es una mujer fuer