Sin embargo, el hombre que tenía ante sus ojos era tan cálido y amable con su mujer que era comparable con la suave brisa de primavera. Era como un agua de baño caliente a 40 grados.
Mary olvidó que estaba a las puertas de la muerte por un momento. Lo único que pensaba era que su esposo nunca la había tratado así en los siete… ocho años que llevaban casados.
El dulce trato del hombre que tenía delante le provocaba unos celos inexplicables.
Quien se casara con este hombre experimentaría la