El corazón de Sabrina se hundió ante sus palabras, pero consiguió mantener la calma en el exterior. Evitó mirar directamente a Sebastian y en su lugar se giró para mirar fuera de la ventana. Su expresión era indiferente, casi como si estuviera atrapada en su propio mundo y nada fuera de él le interesara o afectara. Era probable que siguiera igual aunque hubiera un cuchillo contra su garganta.
A Sebastian siempre le había gustado esa expresión en ella y también cómo se sentaba con la espalda e