Sin embargo, en ese momento, no había manera de escapar. Ambas Yvonne y Ruth habían querido enseñarle a fondo a esta mujer una lección por un largo tiempo. En una hora, el rostro de Lily estaba tan hinchada que parecía un gran tomate rojo.
"Parker, ¡escúchame cuidadosamente! ¡Volviste del extranjero! ¡Eres capaz de armar otro problema! Sin embargo, ¡tampoco te tenemos miedo! Yo, Yvonne, Sabrina y mi Tía Jane, ¡las cuatro de nosotras somos como verdaderas hermanas! ¡Quien se atreva a intimidar