Cuando Aino escuchó a su padre decir que Rose era como un perro, se rio alegremente. Se tapó la boca mientras reía. "Papá, dijiste que la abuela es un perro desesperado que se ahoga, e incluso dijiste que se está agarrando a un clavo ardiendo. Ella es muy vieja. No tiene la fuerza para agarrarse a nada".
Por supuesto, la pequeña niña entendió esas palabras al pie de la letra.
Sebastian le explicó pacientemente a su hija: "Lo que quise decir con eso es que la anciana ya sabe cuánto la odiamos,