Sabrina se sobresaltó con aquel sonido y se tapó los oídos. Holden vio que Sabrina se acobardaba y se apresuró a taparle los oídos. Sabrina empujó a Holden con todas sus fuerzas. "¡Piérdete!".
En ese momento, el único cariño que ella sentía por Holden se había agotado por completo. ¡Odiaba el incesante acoso de Holden! Él hizo que ella, quien estaba embarazada de ocho meses, se separara de su marido y de su hija para nada. Si tuviera un cuchillo, podría haber apuñalado a Holden hasta la muerte.