¡Ella podría consolarlo! ¡Ella debía consolarlo con cuidado!
Lily no tenía miedo de la mirada fría y seria de Alex. Ella caminó seductoramente hacia él, balanceando sus caderas de un lado a otro. Si pudiera acostarse con Alex esa misma noche sería excelente.
“Alex…”. Lily se mostraba un poco más gentil. Levantó su esbelta muñeca y acarició su helado rostro. “Ya no estés triste, Alex. Sé que tienes el corazón roto. Si me necesitas, te acompaño a ir a buscarla de nuevo. ¿Qué te parece eso? Lo si