¿Acaso Sebastian y sus otros hombres estaban controlados por sus poderes demoníacos?
Sean era ateo, pero sabía que, si quería convencer a su hijo de que viera las verdaderas intenciones de Sabrina, tenía que usar una muy buena estrategia para hacerlo.
Tenía las palabras en la punta de su lengua, quería hablar acerca del atacante violento con su hijo, y también, quería saber sobre el secreto que Sebastian trajo de Isla Estrella.
¿Cómo era que todos los demás lo sabían menos él? ¿Acaso había un