A decir verdad, Sean, de dieciocho años, estaba muy molesto porque su familia organizó tal banquete para él. No quería elegir a ninguna mujer, ni quería ser elegido.
Porque era demasiado joven. Porque no quería un matrimonio político.
A los dieciocho años, quería disfrutar de su juventud algunos años más. Por eso estaba tan molesto.
A pesar de que había tantas chicas hermosas y elegantes presentes, no le gustaba ninguna de ellas. En cambio, aquella niña que respondía a cada oración de su tío