Al escuchar el tono con que hablaba Sebastian, tanto madre como hija, que charlaban y reían hace un momento, se quedaron calladas. Especialmente la niña, Aino. Sin darse cuenta, agarró la cuchara en sus manos con más fuerza. ¡La expresión que tenía era como si alguien quisiera molestar a su madre nuevamente, y como si estuviera dispuesta a golpear sin piedad a esa persona hasta acabar con ella!
Sabrina preguntó: “Sebastian, ¿quién ha llamado?”.
Sebastian señaló a Aino y luego articuló la palab