Sabrina no entendía por qué había tenido aquel sueño. Al despertarse ya no estaba preocupada por caer por el acantilado. Después de todo, fue solo un sueño.
Sin embargo, la triste voz de Jane resonaba en sus oídos. Su voz era tan clara que parecía real. Sabrina sentía atisbos de preocupación en su corazón y sentía que algo había sucedido. Ni siquiera lo pensó, solo tomó su teléfono de la mesita de noche y llamó a Jane. Sin embargo, el teléfono de Jane estaba apagado.
Miró la hora y de repente