Sabrina llevaba diez años sin ver a su madre. A veces, ni siquiera podía recordar su voz y la expresión de su madre cuando sonreía por mucho que lo intentara.
Y algunas veces, la voz y la expresión de su madre aparecían claramente ante sus ojos.
Sabrina deseaba mucho retener ese momento.
Sin embargo, esos momentos solamente eran fugaces y lo que los reemplazaban seguían siendo los recuerdos confusos ante sus ojos.
Sabrina suspiró y se levantó de la cama.
Su cuerpo aún estaba débil,