Mundo de ficçãoIniciar sessãoEvie Beaumont não compreendia os sonhos constantes com um monstro sanguinário da floresta mais assustadora de seu vilarejo, sequer poderia entender sua ligação com as íris negras que a faziam se arrepiar. Fadada a viver uma vida infeliz, Evie deixa para trás o misterio dos sonhos para resolver um problema real: estar noiva de um homem desprezível. Em meio a seu noivado, a garota descobre que sua vida foi uma grande mentira e, durante a tristeza, se perde na vasta floresta de neve. Lá, o que era sonho se torna realidade e a fera assustadora enfim aparece para preda-la...entretanto para sua surpresa ele a deixa viver. Mas Evie está convencida de que precisa eliminá-lo de seu vilarejo e fará de tudo para captura-lo! Enquanto isso, do outro lado do muro da floresta humana, há um rei amaldiçoado prestes a sequestrar uma humana que deveria matar.
Ler maisSomos tres chicas que nacimos en el mismo pueblo, siendo amigas desde la infancia que un día decidieron aventurarse en la gran ciudad cuando nos graduamos en medicina dejando atrás, nuestro pueblo natal y a nuestras familias consiguiendo un excepcional empleo en un hospital de Florida, pudiendo independizarnos de nuestros padres.
Las tres teníamos veintidós años, pero éramos distintas en casi todo, por ejemplo, Hanna era la más loca de las tres, pero también la más guapa, pelo rubio, sus ojos azules, ella siempre ha destacado a la hora de ligarnos a algún chico, es alta y sus medidas son más que perfectas. Johana y yo somos casi iguales, morenas, tenemos los ojos marrones y una estatura normal, por cierto, yo me llamo Katia.
Después de acomodarnos en nuestro pisito, ya que llegamos por la mañana y estuvimos desembalando cajas y guardando todo lo que teniamos de la mudanza, nos sentamos las tres en el sofá decidiendo pedir unas pizzas para comer, ya que estábamos muy cansadas para hacernos la comida. Por la noche nos duchamos y nos vestimos muy elegantes para salir de fiesta, porque queríamos conocer el ambiente nocturno de la ciudad donde a partir de ese día íbamos a vivir y si ligábamos aún era mejor, teníamos ganas de desmelenarnos un poco ya que las tres éramos jóvenes.
Salimos de casa y en vez de ir en el coche de Johana preferimos coger un taxi por si bebíamos. Cogimos un taxi preguntando al conductor dónde podíamos ir a bailar y divertirnos un poco, el hombre paró el vehículo en la puerta de un club que según el taxista era de pijos y muy pijo, o sea que era la crema de la ciudad. Entramos en el club dándonos cuenta de que el taxista tenía razón, había mucha gente de nuestra edad más o menos, y muy bien vestidos
— La primera que ligue, que le traiga a las demás un amigo o un primo o lo que sea — nos dijo Hanna riéndose
Cuando entramos nos acercamos a la barra atendiendonos un camarero muy guapo y muy simpático, pedimos en la barra tres cosmopolitan sentándonos en unos sillones que raramente estaban libres, marchándose Hanna a la pista para bailar nada más sentarnos. LLevábamos ya un buen rato sentadas, cuando nos dimos cuenta que se acercaban a donde estábamos nosotras dos hombres altos y guapísimos, se les notaba que iban al gimnasio, porque tenían los hombros cuadrados y anchos, pero aún con las camisetas que llevaban se les notaba un abdomen muy bien formado. Mi amiga Johana y yo nos reíamos de ellos porque los dos hombres se parecían a los dibujos zipi y zape ya que uno era moreno con los ojos verdes y el otro rubio con los ojos azules.
— Hola, nunca os hemos visto por aquí, ¿estáis de vacaciones? Oh, perdonar me llamo Mark y mi amigo Mario — nos dijo el rubio
— No estamos de vacaciones, estamos aquí por trabajo ¿y vosotros dos? — le pregunté
— Nosotros hemos salido un rato después de veinticuatro horas de guardia en el hospital, — nos dijo Mario
— En el hospital, mira por dónde, nosotras empezamos a trabajar en el hospital dentro de dos días — respondió Johana
— Así que nos veremos más veces, ¿podemos sentarnos con vosotras? — nos pregunto
Hanna después de bailar, volvió donde estábamos sentadas, en el momento que nuestros acompañantes pidieron una ronda de bebidas para los cuatro. Estuvimos con ellos hasta bien entrada la noche, bebiendo, bailando y hablando hasta que Johana se fue con Mario y Hanna con un chico que conoció en la pista de baile. Yo estaba tan bebida que no sabía si me movía yo al andar o quien se movía eran los demás. Mark el otro chico que se acercó a nosotras, me tuvo que coger de la cintura hasta salir a la calle para evitar que me cayera al suelo, agradecí salir del local cuando sentí el aire fresco de la noche en mi cara.
— Vamos a mi coche, te llevo a tu casa —me dijo
— ¿No me quieres llevar a la tuya? Estoy caliente y mmmm me apetece follarte — le dije estando muy borracha
— No suelo acostarme con chicas que están borrachas, si mañana te apetece llámame, te dejo en tu móvil mi número — me dijo cogiéndome el móvil de mis manos para apuntar su número de teléfono
Como todo un caballero, me abrió la puerta de su coche ayudándome a sentarme dentro, rodeo después el vehículo sentándose él en el asiento del conductor, poniendo en marcha el coche.
— Dime tu dirección, — me dijo
Cuando llegamos a mi casa, me ayudó a abrir la puerta de mi casa porque yo no encontraba la cerradura para poder meter la llave, mientras me reía a carcajadas sentándome en el suelo.
— ¿ Me ayudas a meterme en la cama? — le pregunté
— Tú puedes solita Katia, hasta mañana que descanses, — me dijo cuando se marchaba
Al día siguiente, agradecí no tener que ir a trabajar porque me levanté con náuseas y un fuerte dolor de cabeza.
— ¿Mark te ha dejado preñada? Vaya vómitos que tienes — me dijo Johana
— Cállate tonta, no quiso follar conmigo el muy idiota — dije poniendo morritos
— Pues Mario está en mi cuarto durmiendo aún — me respondió Johana
— ¿Lo trajiste aquí, a casa? — pregunte extrañada
— Psss Si ¿quieres un café? — me preguntó
— Si por favor, sin azúcar y bien cargado
Estábamos en la cocina desayunando a media tarde cuando de pronto vimos a Mario salir de la habitación de Johana vestido acercándose a donde estábamos las dos.
— Buenos días — nos dijo haciéndonos reír y besando a mi amiga en la boca
— Serán para ti, oye Mario, por cierto, ¿tu amigo Mark es gay? — le pregunté
Mario empezó a reírse contagiándonos su risa a nosotras.
— Se lo preguntaré, puede que sea jajajja — me contestó Mario
Cuando Mario se marchó, nos sentamos las dos amigas en el sofá del comedor para ver la tele.
— ¿Qué tal folla Mario? — le pregunté
— No sabría decirte, pero eso si, vi estrellas dentro de la habitación jajajajaja.--- me dijo Johana
Me duché mientras Johana preparaba algo para cenar, al salir del baño me tropecé con Hanna que acababa de llegar a casa.
Amhélydha observou os portões do palácio. Estava com um gosto de triunfo ao perceber que havia conseguido convencer Evie a se encontrar com ela. A rainha Clarissa já havia concordado em ajudá-la a fazer Troye sofrer. E a bruxa queria vê-lo sofrer mais do que ninguém. Se virou em direção a floresta seguindo caminho até seu império.A mulher quase arrancou o coração da garota ali mesmo, sentindo ódio por aqueles olhos inocentes e bobos. Porém sabia que não podia fazer isso. Queria faze-la sofrer antes de matá-la. Por isso fez uma promessa junto com Clarissa e estava mais do que pronta para cumprir.“Será que eles já estãoapaixonados um pelo outro?”Não. Claro que não. Evie ainda tinha o mesmo olhar assustado no rosto, querendo desesperadamente fugir do castelo. E mesmo que estivessem apaixonados, não seria um problema para ela. Pois Amhélydha nunca perdia.A bruxa estava cansada de suas tentativas fracassadas de tentar executar a garota, pois Troye encontrava um jeito de interferir e sa
Evie não suportava mais seus próprios suspiros arrependidos. A garota encarava o teto de seu quarto enquanto avaliava o quanto havia tagarelando naquele jantar infeliz. Como ela pode contar a ele sobre sua história? Ela sabia que havia revelado tudo aquilo porque esperava que ele se sentisse encorajado a contar a sua própria história. Entretanto, apesar do plano mal elaborado, Evie se surpreendeu ao perceber que revelar tudo aquilo pareceu fácil. Foi até um pouco reconfortante poder falar tudo que estava guardado dentro de seu coração a tanto tempo. O que a atormentava, era ter esquecido só por um momento que era com a fera que compartilhava informações pessoais. Apesar disso, sabia que ele não era o monstro que todos temiam. Era alguém controlado por uma bruxa que por algum milagre não a matou.Algum milagre não. Foi ele quem a protegeu. Evie esperneou na cama, grunhindo como uma criança, cansada de seus sentimentos tão controversos. Não sabia como deveria enxergar Troye Wright. E
Evie acordou com a luz do sol batendo em seu rosto. Sentia seus ossos doloridos e a respiração pesada lhe causava dor. Ela observou a decoração exótica do quarto ao seu redor e se recordou de toda situação antes de cair desmaiada.Em um impulso de tentar se proteger, Evie se levantou rapidamente, assustada. Porém foi um erro terrível, pois suas costas se revoltaram totalmente com a ideia, fazendo-a cair novamente na cama com um gemido de dor. A garota respirou fundo, se ajeitando no colchão e relembrando o momento de sufoco que teve naquele porão. A pior dor que já havia sentido. Aquela mulher havia lhe tirado o ar dos pulmões e ainda assim, ela conseguia ver tudo ao seu redor. Conseguia sentir a dor insuportável ao em vez de morrer.Ela seria queimada viva!Aquela megera disfarçada de Aclendy de algum modo não gostou nada de Evie ter sobrevivido a seu ataque naquela noite. Foi então que a mesma fungou e se recordou de Troye retirando-a daquele local mórbido. A garota infelizmente se
Evie estava no banho se preparando para o jantar. A garota se prometeu não atear fogo em mais nada, mas ainda assim temeu esse encontro. Troye era um sujeito muito peculiar, não só por causa da fera em si, mas pelo misterio que sombreada seu olhar. Aclendy terminou de abotoar seu vestido e lhe pediu desculpas por mais cedo. —A senhorita me contou a verdade—Evie disse—Não tem nada do que se desculpar. Aclendy respirou aliviada e terminou seu trabalho. O vestido era em tom azul. Com mangas ombro a ombros decorado com pequenos desenhos azuis claros. Evie tinha que admitir que era um vestido muito elegante, porém ela não de tantas roupas luxuosas que não eram de fato suas. Ainda assim, ela agradeceu Aclendy e seguiu em direção ao salão de jantares. Ao entrar pela porta, viu a figura de Troye sentado na ponta da mesa. Evie andou hesitante e se sentou do lado oposto do rei, engolindo em seco. O rei acenou com a cabeça em um cumprimento frio e vago e começou a comer. Seus olhos obser
Último capítulo