El sonido de las campanas estrechándose entre sí, emitían vibraciones que al ser captados por el tímpano generaban pequeñas corrientes eléctricas que haciéndoles doler la cabeza, pero aun así logre oír que llamaban mi nombre incesantes veces.
Me sujeto de los hombros, reiterándome la pregunta. —¿Ishana donde esta?
—A salvo…pero quiénes son estas personas.
—Lo olvidaste…Por lo menos harás memoria hoy.
Los reflectores nos apuntaban como si estuviésemos en un escenario.
—quédate quieta Azul, ¡