Por Ornella
Se sentó él al volante y me explicó algunos comandos.
Yo estaba sentada en el asiento del acompañante.
-Ahora sentate vos al volante.
Salimos del auto y pegué la vuelta, él me esperó en la puerta del conductor, la mantenía abierta para mí.
Le llegaba a la nariz, así de altas eran las sandalias.
Quedamos muy juntitos.
Su mano fue directo a acariciar mi cuello, no sé en qué momento la puso allí.
Su boca buscó la mía.
Me besó con desesperación, su otra mano estaba en mi cintura.
Quedé