Nunca me acostumbraría a andar en helicóptero, la sensación era demasiado incómoda. Agradecí que no tardamos mucho tiempo en aterrizar de nuevo. Como siempre, nos recibieron en lo alto de una azotea. El viento me alborotaba el cabelo.
—Vamos a una batalla campal acaso? —Alexey arqueou uma sobrancelha na minha direção. Era evidente que não entendia meu comentário. —Olhe a quantidade de guarda-costas que estamos levando. —afirmei, apontando para eles. —Devo me preocupar com algo? —perguntei.
Cruz