Una enfermera les informó que ya pueden pasar a ver al paciente. Pero que por el momento no es apropiado que hable demasiado ni que tenga emociones fuertes.
—Iré yo, soy su madre y es quien más alegre está de que él siga con vida. —Dijo la señora y entró.
—Hijo, me has asustado mucho, creí que te perdería, tu padre estuvo a punto de sufrir un infarto cuando te vio tirado en el suelo, es una lástima que yo no haya asistido a esa fiesta.
—¿Que hubieras hecho, mamá? —Preguntó con una sonrisa a med