Madison se sentía tan mal que instó a las mujeres para que salieran de su casa, pero ellas estaban empeñadas en hacerla sufrir a como dé lugar.
—Mi hijo no se quedará con alguien que ordenó su muerte. Él te odia y ahora el abuelo también lo hará. Habló la suegra, queriendo amedrentarla.
—Señora…
—No te atrevas a acercarte a nosotras o a insultarnos cuando mi hijo te entregue el certificado de divorcio, te lo mereces por maldita.
Solo mira ese vestido que llevas encima de tu cuerpo, apuesto y no