Ines y su hermana Altagracia estaban en la habitación charlando mientras se iban a la celebración del compromiso. Ella iba a ser la madrina de bodas porque Lorenna así lo quiso. El padrino iba a ser Francisco, el tío de Fabrizio.
Altagracia observó a Inés que se había arreglado muy elegante y había decidido ese día llevar su cabello rubio en un sencillo moño.
—Estás muy elegante. Quién se iba a imaginar que algún día serías la madrina de bodas del hijo bastardo de tu marido; Dayanana, la eterna