—¡Maldición!— gruñó Cristhofer por lo bajo
—debes calmarte Cristhofer
—¿Cómo pudieron engañarme de esa manera?
—disculpe, saldré un momento, les recuerdo que no hay tiempo que perder, debo hacer el trasplante— la doctora sale de la habitación
—enviaré a Francesco con Mei— Di Monti está con el genio de los mil demonios
—¡Si haces eso, me voy a decepcionar más de tí! Francesco te ama, y tú has sido un buen padre con él ¿Tan frío tienes tu corazón para hacerlo a un lado?— pregunta Lena en voz baja