—lo siento señora Di Monti, no puedo ayudarle, por favor no me odié, no quiero más problemas y el señor me dejó en claro que solo busque a los niños y no diga absolutamente su paradero
—¿En serio Gutiérrez? ¡Cristhofer y yo tenemos mucho de qué hablar! No puedo creer que te pongas en este plan, yo asumo todo lo que se me venga encima, pero dígame ¿Dónde está Cristhofer?
Gutiérrez niega con la cabeza. —se lo suplico señora Di Monti, no me regué que me siento mal al negar su petición, es mejor q