Mundo ficciónIniciar sesiónLorena se acomodó a medio lado en la cama y sumergió una mano debajo de la suave almohada de algodón.
Una mano grande, pero suave, acarició sus piernas y se camufló por debajo de la bata de satén rojo pasión.
—Cristian… —balbuceó Lorena entre el sueño—, no… Debemos ir a trabajar.
—Amor… —susurró Cristian a su oído— un ratico, sólo un







