Capítulo sesenta y dos. La culpa la tiene Ryan
Michael no se movió del estacionamiento hasta mirar con sus propios ojos cómo la policía se llevaba a Angélica presa, por fin esa mujer iba a pagar por sus delitos y el más doloroso era sin duda el atentado que había terminado con la vida del bebé de Emma.
El hombre apretó los puños con fuerza, aunque no lo había demostrado, él se sentía devastado con aquella pérdida. Él nunca sabría si su primer nieto o nieta se parecería a su hija o sería la versión de su mejor amigo.
—¿En qué momento se fuer