Capítulo cincuenta y siete. ¡Me han engañado!
Ryan estacionó el auto a la orilla de la carretera para contestar la llamada de su colega.
—Aló.
»—Tengo malas noticias, Richard Lewis está dejando la Correccional en Manhattan en este preciso momento.
Ryan golpeó el volante con su puño, apretó el móvil entre sus dedos tentado en partirlo en dos, pero el aparato aún le era de utilidad.
—Haz que uno de tus hombres lo siga, que sea discreto. Asegúrate de que tenga vigilancia las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, las veces q