—¿Dónde está Camilo? —dije sujetándolo por la camisa
—Señorita no tengo idea de lo que habla —dijo el hombre angustiado
—no lo oculte más, lo encontraré tarde o temprano, y si usted colabora será más temprano que tarde, sólo dígame dónde está él —presioné mi agarre de su camisa
—quisiera ayudarla pero ni siquiera sé quién es ese tal Camilo —su cuerpo comenzaba a temblar y su respiración le costaba, cada vez ejercía más fuerza en el cuello de su camisa
—Amor qué sucede —dijo Gabriel posici