Después del desayuno acompañamos a Madeleine y a Fred hasta el parque, más tarde pasaremos a recogerlos.
James decide ir paseando ya que el museo no está demasiado lejos de la casa
Pasamos dentro las tres mejores horas de mi vida, he disfrutado tanto que estoy eufórica, en mi felicidad he olvidado que James se ha debido aburrir como una ostra, pero este no se ha quejado ni una sola vez.
Cada vez que quería ir a ver otra cosa este me ofrecía su brazo y la mejor de sus sonrisas.
Salimos del muse